Hay un cuerpo inestable que habla de lo que mi mente me oculta. Se enferma y deja a la luz aquel infinito recorrido de imágenes y palabras que no he dominado.
Todo aquello que es sólo mío tiene que salir antes de que explote en mi saco de huesos y me deje una vez más sin fuerzas para pensar en lo que me he callado y he dejado pasar por alto, hasta romperme la cabeza.
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