martes, 27 de septiembre de 2011

Sí, palo.


Desde luego, el palo es naturaleza y por su misma condición lo sabe.
También es borracho y lluvia. Lo primero no lo hace más sabio pero sí descargador de represiones. Por ende es válido.
Que sea lluvia sí lo hace sabio y más naturalezco, firme y reconocible, palpable y bebible.
Llora la lluvia y llora él cando se llueve.
Es naturaleza y lo sabe, aunque charquee en su estado.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Cabeza de departamento

Birome
29 x 21 cm
2011

sábado, 17 de septiembre de 2011

Pastel blanco Papel negro

Pastel blanco sobre papel negro
 29 x 42
2011

jueves, 15 de septiembre de 2011

Luana en fasostenido

Aguada sobre papel
35 x 50
2010

Manú

Aguada
35 x 40
2010

jueves, 8 de septiembre de 2011

Llorona de Julio


Llueve y el cielo se deshace en este cuarto. Afuera igual, la lluvia lava el polvo en las terrazas y los vecinos corren desesperados, entrando sus sabanas y sus medias ya empapadas.
Aquí dentro, el agua me moja de los pies hasta mis manos alzadas que festejan tristeza y el reconocimiento de mi mente. Con los brazos en alto giro y grito que soy triste, que mi cabeza va más rápido de lo que quiero y no la puedo controlar.
De esta condición saldrá lo peor de mi pero del mejor modo, hablo de soltarme, desatarme, sacarme el collar y ahorcarme con mis manos.
Ya nada de cielo queda fuera y las nubes violetas y grisáceas se alumbran con cada rayo, las gotas corren en el vidrio como caballos desaforados y brillan con cada resplandor haciéndome sentir al fin viva. Los edificios pierden forma y color, invadidos ya por la negrura que se avecina lenta y descuidada, y que como un hilo se arrastra por el filo de la ventana y penetra aquí adentro. Entonces ya nada de luz queda y solo noche hay mientras la tormenta sigue desatándose furiosa. Es ahora cuando esa oscuridad tajante y agresiva se avalancha y se tira sobre mi, cuando tener los ojos abiertos o cerrados es igual porque nada se ve.